Casa rural El Nogal de Laguna

El nogal

Esta es la historia de un árbol que se transformó en hogar.

Cuando tenía cinco años mi padre me hizo un regalo singular, un puñado de nueces. Sin saberlo entonces, ese regalo, marcó mi vida.


Le pregunté a mi padre que hacer con ellas y me explicó que si las plantábamos en la tierra saldrían pequeños árboles que darían más nueces. Así lo hicimos, y una logró brotar y convertirse en un pequeño nogal. Desde entonces mi ilusión fue cuidarlo.

Años más tarde nos trasladamos al que desde entonces sería mi pueblo, Laguna de Cameros. El abuelo Goyo me propuso entonces trasplantarlo para seguir viéndolo crecer y algún día disfrutar de sus nueces. Así lo hicimos y con impaciencia lo miraba a ver si salían nueces.

Pasaron muchas primaveras, veranos, otoños e inviernos y el nogal crecía. Un día cualquiera, los frutos llegaron, a su debido tiempo, aunque a veces las personas nos empeñamos en acelerar el ritmo de las cosas. La naturaleza me había enseñado algo.

Hace algún tiempo, mi mujer y yo, soñábamos con llevar una vida más tranquila, disfrutar del aire puro de los paisajes de Laguna, y compartirlo con todo el mundo. Al abuelo Goyo y a mi padre les ilusionó especialmente la idea y no estuvieron quietos ni un día para ayudarnos.

Con mucho trabajo y la ayuda de la familia y muchos amigos, construimos el lugar. Utilizamos materiales de la zona, piedra y madera. Por fin, nuestra idea original se había transformado en un espacio real para compartir, donde poder comer despacio, dormir profundamente y sonreír con el espectáculo de la montaña.

En el asador podrás disfrutar de las carnes y pescados asados, los guisos tradicionales de la cocina riojana, y por supuesto una selección de vinos de Rioja. Un lugar que esperamos podáis sentir como vuestro.

El abuelo Goyo y mi padre José no alcanzaron a ver este hogar finalizado, por eso creemos que el mejor nombre que le podíamos dar es El Nogal.